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Hace unas semanas disfruté mucho viendo la película “Hambre de poder”, la inspiradora y polémica historia de los hermanos Mcdonalds y de Ray Kroc. En la película podemos ver como la perseverancia y la visión de Krok llevaron a Mc Donalds a ser lo que es hoy, sin embargo, lo que más llamó mi atención fue su capacidad de transformación.

En un inicio Dick y Maurice identificaron que debían tener un producto de calidad, estandarizado y rápido, porque estos eran drivers que los consumidores valoraban, por lo que no dudaron en replantear el proceso desde la producción hasta la entrega del producto. Esto no dio muchos resultados al principio, porque el consumidor se estaba adaptando a esta nueva forma de servicio, pero luego fue aceptado con mucho agrado y éxito por parte de los clientes.

Por otro lado, Ray en su afán de desarrollar una franquicia que sea escalable a nivel nacional en Estados Unidos, replanteó diametralmente el enfoque inicial del negocio, dirigiéndolo a familias jóvenes de clase media. Esto iba de la mano con la visión de ambiente familiar que Ray quería proyectar en McDonalds, por lo que abandonó el mercado de personas jubiladas de clase alta, que era considerado el camino más fácil, porque estas personas simplemente delegaban el trabajo a empleados que no respiraban el sentido de McDonalds.

Ambos casos, son muestras de lo que significa transformar el negocio. Entender que el modelo en sí ya no es sostenible, no es diferenciador y carece de valor frente a las nuevas expectativas de los consumidores.

Transformar involucra aceptar la realidad, ser autocríticos, tener una visión, asumir el riesgo y poder venderla a los accionistas. ¿Es opcional? Definitivamente sí, la mayoría va a esperar que otros lo hagan primero, así el riesgo es menor, no importa que llegues tarde y respondas con medidas de corto plazo que busquen compensar la poca rentabilidad que el negocio está dejando.

Transformar es salir de la zona de confort, es regresar a la esencia de por qué empezamos este negocio y entender los cambios que ocurren en el consumidor y en el mercado, para diseñar una nueva visión que nos lleve al éxito sostenible.

Hoy el negocio de las comunicaciones pasa por un cambio diametral influenciado por la tecnología, la reducción del consumo de los medios tradicionales y las nuevas generaciones y nuevos estímulos, a ello, se suma una economía deprimida y la exigencia de las empresas de tener márgenes altos. Hoy más que nunca es necesario transformarnos, redescubrir cuál fue la razón detrás de nuestros negocios y volver a diseñar una formula efectiva y eficiente que se adapte a este nuevo entorno.

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